Educación alimentaria desde la infancia
- jcglezhdez
- 1 dic 2025
- 2 Min. de lectura

Introducción
La alimentación es un pilar fundamental para el desarrollo físico, emocional y cognitivo de las personas, especialmente durante la infancia.Desde los primeros años de vida, los hábitos alimentarios que se adquieren influyen directamente en la salud presente y futura. Por eso, la educación alimentaria desde la infancia es una herramienta clave para prevenir enfermedades, fomentar el bienestar y promover estilos de vida saludables.Educar en alimentación no significa solo enseñar qué comer, sino también formar conciencia sobre el valor de los alimentos, la responsabilidad con el cuerpo y el respeto por el entorno.
¿Qué es la educación alimentaria?
La educación alimentaria es un proceso que busca transmitir conocimientos, actitudes y prácticas saludables relacionadas con la alimentación y la nutrición.Incluye temas como:
La elección consciente de alimentos.
La importancia de una dieta equilibrada y variada.
La comprensión del impacto de la alimentación en la salud.
El desarrollo de habilidades para cocinar, planificar y cuidar el cuerpo.
Esta educación debe comenzar en la infancia, cuando los niños son más receptivos a aprender y formar hábitos duraderos.
Importancia de educar desde la infancia
La etapa infantil es crucial porque:
Es cuando se forman los gustos y preferencias alimentarias.
Los niños aprenden por imitación, observando lo que comen sus padres, docentes y compañeros.
Los buenos hábitos adquiridos temprano se mantienen en la vida adulta.
Además, una alimentación equilibrada desde la niñez:
Favorece el crecimiento y desarrollo físico adecuados.
Mejora la concentración y el rendimiento escolar.
Previene enfermedades como obesidad infantil, diabetes y problemas cardiovasculares.
El papel de la escuela y la familia
Tanto la escuela como la familia cumplen un rol fundamental en la educación alimentaria:
En la escuela:
Incluir contenidos sobre nutrición en las materias de ciencias o educación para la salud.
Realizar talleres prácticos de cocina saludable y huertos escolares.
Promover comedores con menús equilibrados y campañas de consumo responsable.
Sustituir los productos ultraprocesados en kioscos por opciones más naturales y nutritivas.
En la familia:
Ser modelo de hábitos saludables.
Comer juntos, evitando distracciones como pantallas.
Involucrar a los niños en la preparación de comidas para despertar su curiosidad por los alimentos.
Fomentar el respeto por los horarios y las porciones.
Cuando escuela y familia trabajan juntas, el impacto educativo es mucho más fuerte y duradero.
Retos y desafíos actuales
Hoy en día, los niños están expuestos a una gran cantidad de publicidad de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y comida rápida.A esto se suma el sedentarismo y el uso excesivo de pantallas, lo que ha incrementado los casos de sobrepeso infantil en muchos países.Por ello, la educación alimentaria debe ir acompañada de políticas públicas, campañas de sensibilización y acceso a alimentos saludables para todas las familias.


